Ayer me desayuné con la invasión de Ucrania por parte de la Federación Rusa. Eso de federación suena a la guerra de las galaxias, jedis, sables láser y berridos de Chewbacca. En efecto, Rusia es una federación pero Putin no es Palpatine, por mucho que lo vendan así los medios de comunicación occidentales.
Tomando el papel de abogado del diablo, lo que está haciendo Vladimiro es defender a su gente, a tantos rusos-ucranianos masacrados en Lugansk y Donetsk por auténticos nazis que harían enorgullecerse al mismísimo Heinrich Himmler. Basten las heroicidades del Batallón Azov en estos últimos años. Baste la mirada de Occidente hacia otro lado durante las matanzas, su silencio cómplice, la "revolución de colores" de Maidán. Ni más ni menos. Todo esto, y más, se puede encontrar en una búsqueda rápida en internet, a la que te animo, querido lector. Clic.
Personalmente, entiendo que Vladimiro considere que Ucrania es un problema. Pero no es culpa de los ucranianos, es por la OTAN y los EEUU, que han incumplido la palabra dada por Reagan cuando prometió a Gorbachev que la Alianza Atlántica no se desplazaría al Este. ¿Qué han hecho los americanos y sus aliados de entonces? Incluir en el club a Estonia, Polonia, Bulgaria, Rumanía... y pasarse la palabra dada por el arco del triunfo. Literalmente. Y Vladimiro, ante la amenaza de que Ucrania pueda entrar, ha decidido dar un golpe sobre la mesa. Sin anestesia.
¿Acaso crees, querido lector, que a Vladimiro le gustaría tener misiles nucleares a tiro de piedra de Moscú? Si abrimos los libros de Historia y nos remontamos a la presidencia de Kennedy, ¿qué pasó en Bahía Cochinos? ¿No montaron los soviéticos un sistema de misiles con similares intenciones en la isla de Cuba? ¿No te parece que la historia se vuelve a repetir esta vez, pero cambiando el papel de los personajes principales?
Los medios nos meten miedo con una guerra nuclear. ¿De veras piensas, querido lector, que los ruskis van a poner una ojiva nuclear en tu balcón junto a tus geranios? ¿Crees que el Ejército Rojo llegará a tu puerta, como hicieron en 1945 en Berlín? Ni de coña. Si eso ocurre, habría pasado ya y ni yo podría haber escrito esta línea que se pierde, insondable, en el vacío de internet, y ni tú leerla siquiera. Putin no va a cruzar la frontera de ningún país de la OTAN precisamente porque, de hacerlo, desataría el apocalipsis. Destrucción mutua asegurada, o eso decían en los años 80.
¿Y qué hace Occidente? Sanciones económicas. ¿Piensas que la viejecita ludópata que vive en Siberia se va a ver afectada por no poder jugar a la ruleta en un casino de Montecarlo? ¿No crees que sufrirá más la anciana de Baviera que tiene que utilizar mantas en casa porque no puede pagar el ya estratosférico precio del gas que viene de Rusia? Microchips. ¿De dónde vienen los minerales para fabricarlos? De Rusia. Fertilizantes. ¿De dónde viene el abono de los campos de Castilla? De Rusia. Y así, ad infinitum.
Más reacciones heroicas: ¡iluminemos el edificio de la Comisión Europea en Bruselas con los colores de la bandera ucraniana!¡Qué resilientes e inclusivos somos! ¿Qué hacía la UE mientras criminalizaba a los no vacunados, imponía pasaportes de vacunas ilegales, permitía la inmigración descontrolada e imponía la ideología de género? Mientras, la infantil borregada a lo suyo: dándole like a la foto de marras en las redes sociales. Estoy seguro que esa imagen abrirá algún informativo que dice que Putin es peor que Palpatine, informativo que olvidará convenientemente el tema del virus con el que nos han mantenido aterrorizados durante 2 años. Gracias, Vladimiro, acabaste con el COVID-19.
Otros, en este mismo instante, afirman muy campanudos que "a estas alturas, nuestra civilización no lo puede permitir". ¿En qué momento pasamos a ser jueces de nuestros hermanos? ¿Es que nadie se ha enterado aún que en una guerra sólo hay vencidos? Se nos llena la boca de libertad, democracia y valores, y en realidad nos vendemos al mejor postor, llámese industria farmacéutica, complejo militar industrial o grandes corporaciones. Hoy, la catadura moral de Occidente es inferior a la de aquellos mercaderes a los que Jesús expulsó del Templo de Jerusalén. Hipócritas. Fariseos. Sepulcros vacíos.
Ya que has llegado hasta aquí, querido lector, un consejo: por salud mental, apaga el televisor. No dejes que nadie piense por ti. Ten espíritu crítico. Sé libre.
Estos son los hechos. Conclusión: tenemos lo que nos merecemos. Parad el mundo, que me bajo. Que Dios nos ampare.

