Hace un par de noches no podía dormir. El calor de las noches veraniegas, poco comunes en estas latitudes, hizo que la válvula de seguridad de mi cráneo se disparase y que mi masa encefálica se pusiera a trabajar a elevadas horas de la madrugada. En un momento determinado, en uno de mis frecuentes paseos del sofá a la cama (o viceversa), me vino a la cabeza este blog en el que escribo mis pensamientos muy de tarde en tarde. La estructura no me gustaba, no le veía sentido siquiera al título y a la web, el formato me parecía obsoleto y poco amigable.
Por eso, con ánimo de mejorar y cambiar ciertas cosas, hoy me he dispuesto a hacer una labor de "chapa y pintura", valga el símil automovilístico. Para empezar, el nombre del blog no tenía gancho. Sí, un mentidero era un lugar donde poder charlar de lo divino y lo humano en el Madrid de los Austrias, pero el título era demasiado largo. Por darle un poco más de enjundia, y debido a que recientemente terminé la enésima lectura de uno de mis libros favoritos, el péndulo de Foucault del irrepetible Umberto Eco, me decidí por el secreto del Péndulo.
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| Será el Péndulo el que me ayude a marcar el rumbo |
En mi viejo mentidero no había una estructura definida, una lógica, era más un cajón de sastre donde ideas y pensamientos, muchas veces escritos con cierta nostalgia, se acumulaban. Abusando de la creatividad del maestro italiano, y siguiendo el espíritu del antiguo mentidero, en el que se tocarían temas de diversa índole, he dotado de una estructura a los contenidos del blog, clasificándolos en secciones, haciendo más sencilla la labor del lector y la mía propia.
En las secciones he intentado seguir un esquema también basado en el péndulo de Foucault. En ellas, se conjugan algunos personajes y localizaciones de la novela de Eco, hecho que podrá comprobar el lector si ha leído el libro. En cualquiera de los casos, con ánimo de no hacer este post muy extenso, en el apartado secciones dejaré una descripción somera sobre cada una de ellas.
Si bien el fondo es el mismo y lo seguirá siendo, la forma ha cambiado: nuevos colores, distinta fuente y diferente diseño. Estos días seguiré haciendo modificaciones a mi Golem hasta darle la forma definitiva a golpe de teclado y ratón, a diferencia de aquel rabino de Praga que trabajaba con barro y agua. Espero que los cambios te agraden, querido lector, y que disfrutes de la experiencia. Bienvenido al secreto del Péndulo, donde no hay secretos. Que Dios te bendiga.
¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol (Eclesiastés 1:9)

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